RIESGO EN EL CROSSFIT

21 Nov

Este deporte que está muy de moda ha obsesionado a muchos, generado grandes resultados en unos y lesionado gravemente  a otros tantos.  La verdad no podemos negar que los resultados aparecen en unas cuantas semanas, que lucirás esos leggins que estaban escondidos en lo profundo de tu closet, que lucirás tu lavadero digno de revista, que tu ropa deportiva te hará lucir como un adonis, y que tu ropa de trabajo causará sensación en la oficina.

Pero también es cierto que corremos un gran riesgo de lesionarnos de manera grave y terminar en el hospital con algo roto o con el peor dolor de columna que jamás hayas tenido.

lesion cross El esfuerzo al que eres sometido durante la práctica de éste deporte, es extremo.  Llorarás, gritarás y sabrás lo que es un músculo ardiendo.  Precisamente ese es su secreto, llevar al límite tu cuerpo para quemar la mayor cantidad de calorías que se pueda, y ejercitar cada fibra muscular para permitir su crecimiento.

Para poderlo lograr, sobre todo cuando estamos acostumbrados a un ritmo de vida sedentario (donde lo más que levantamos es el control remoto o la taza de café), es necesario un impulso externo:  gritos, amenazas, aplausos, porras y por supuesto, compañeros que te reten a seguir adelante.

Aquí es donde las cosas se ponen peligrosas, pues en muchas ocasiones queremos ganar ese reto y superar a nuestros compañeros, exponiendo nuestro cuerpo a un esfuerzo aún mayor del que puede soportar y por supuesto arriesgándonos a una lesión.

Pero en el crossfit, las lesiones serias vienen en otra forma.   Generalmente los crossiteros, se lastiman por una mala postura al momento de realizar los ejercicios.  Cualquier peso que debas cargar, pone en riesgo alguna parte de tu cuerpo: tus rodillas, tobillos, cintura y más aún la espalda.

 

esfuerzo

Si no sabemos cargar y levantar peso, nuestra espalda tiene una elevadísima posibilidad de salir lastimada, pues en lugar de utilizar los músculos de las piernas y nuestro abdomen, que son los que están diseñados para soportar peso sobre nosotros, utilizamos la espalda que en realidad no tienen músculos tan potentes, y recurre a su única salida, la palanca, lo que puede aplastar los discos de la columna, o desviarlos.   ¿Has intentado agacharte a recoger cualquier objeto y después levantarte sin doblar las rodillas?  Seguro habrás sentido esfuerzo en tu espalda, pues no está diseñada para ello.  Ahora imagina que le cargas 30, 40, 50 o hasta 100 kilos extras!!!

Lo más importante en primera instancia, es que revises que tu entrenador esté certificado, pues garantizará que pondrá más atención a la “forma” más que a la “fuerza” y segundo,  que sigas las indicaciones de los instructores al pie de la letra.  Si no sabes, o no recuerdas el movimiento, es preferible que pares y preguntes, antes de que sea demasiado tarde.

Cualquier buen instructor te lo podrá decir:   es mucho más importante y conseguirás mejores resultados manteniendo una buena forma o postura durante el ejercicio, que cargando mal cientos de kilos.

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