Lesiones frecuentes de los culturistas

28 May

Las personas que se dedican al fisicoculturismo mezclan distintas series de ejercicios con el mayor peso posible, para aumentar la musculatura. Así también desarrollan intensos entrenamientos, con el objetivo de incrementar su fuerza. Esta última variedad de rutinas fuerza los tejidos al extremo, por lo cual son frecuentes lesiones como los esguinces o las distensiones. De tal manera que las lesiones musculares y en los tendones son habituales en el medio del fisiculturismo.

Otras de las lesiones que pueden aquejar con mayor facilidad a las personas dedicadas al culturismo son las fracturas, tirones, luxaciones, subluxaciones y las bursitis. Lo que causa estos accidentes son el nulo calentamiento, las rotaciones o un impulso desacertado en los movimientos, el peso excesivo o bien, trabajar una zona corporal lesionada sin que se haya recuperado totalmente.

Las lesiones de mayor gravedad en los tejidos blandos ocurren en los tendones de Aquiles, los pectorales, cuádriceps, bíceps y tríceps. Usar en exceso los esteroides anabólicos también deriva en la debilitación de los tendones y así, hacerlos más proclives a situaciones de lesión.

Entrenar de manera excesiva puede provocar el deterioro muscular, hasta el punto de llegar a la rabdomiolisis. Las personas dedicadas al fisicoculturismo también pueden padecer complicaciones psicológicas, como por ejemplo, una angustia desmedida por su apariencia física, es decir, dismorfia muscular y trastornos alimenticios. La verdad es que, cualquier persona que se tome en serio la actividad deportiva que practica corre el riesgo de lesionarse de un momento a otro.

Lo más recomendable es disminuir los riesgos de padecer lesiones como las que les hemos comentado, a través de portar la ropa deportiva conveniente, el equipo indispensable, cultivando una técnica aceptable y siguiendo el entrenamiento adecuado.

Si aun con ello se padecen lesiones, entonces lo mejor es levar a cabo un correcto proceso de rehabilitación por parte del deportista. El tratamiento más efectivo sigue siendo la prevención. A través del calentamiento y estiramiento correctos, antes de comenzar el entrenamiento como tal. Además, es esencial atender los mensajes del cuerpo y a los menores síntomas solucionar el problema de inmediato. Es preciso acudir al médico lo más pronto posible, si no se puede mover el área afectada del cuerpo; también cuando el dolor es incesante y muy agudo, o bien, cuando tarda mucho en sanar una lesión que se haya padecido.

Cuando la lesión de un atleta no es de gravedad, el problema comienza a disminuir a los dos o tres días, y se puede acelerar la rehabilitación con ejercicios muy suaves, para propiciar una renovada circulación sanguínea.

 

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